05 de enero de 2017. Escrito por Detalles. Estás en Blog: Te interesará

Comparte esta entrada

Los Reyes Magos: historia y tradición

Un año más, esta noche llegarán los Reyes Magos con las alforjas de sus camellos ¿o son dromedarios? repletas de regalos. Se cumple así el deseo de gratificación de los niños por haber sido buenos, y de los menos niños también.

La representación de los presentes que los Magos de Oriente ofrecieron al niño Jesús trasciende sus orígenes religiosos y se convierte en un acto familiar y social de gran importancia en nuestra cultura, porque en nuestros regalos, más allá del objeto y del papel que lo cubre, hay un envoltorio inmaterial que sirve a mayores y pequeños para intercambiar te quieros, cariños y atenciones. Un detalle puede cargarse de un valor infinito por el simple hecho de habernos acordado de pedir a los Reyes Magos un regalo para nuestros seres queridos, con todo nuestro amor e ilusión (si quieres saber más sobre la “Historia del regalo de Navidad”, pincha aquí). Acordarse del otro y transmitirle nuestro cariño a través de un regalo es parte de la tradición con la que los adultos acompañan a los niños en la ilusión de la magia de los Reyes.

Melchor, Gaspar y Baltasar se pasean por pueblos y ciudades el día 5 de enero saludando a los niños desde sus majestuosas cabalgatas, antes de la noche en que repartirán millones de regalos por todas las casas… Pero, ¿cuál es la historia de estos personajes?

Historia de los Reyes Magos de Oriente

Parece que los primeros datos de los Reyes Magos se encuentran en estas líneas del Evangelio de San Mateo 2, 1.12, en el Nuevo Testamento:

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.» AL oír esto, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.

Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino. (http://es.catholic.net/op/articulos/12382/-fiesta-de-la-epifana-o-da-de-reyes.html#Mateo 2, 1-12) 

La tradición católica, basada en el Evangelio de san Mateo, cuenta que tres magos (que debemos entender como ‘hombres sabios’, quizá astrónomos) llegaron de Oriente guiados por una estrella que les condujo hasta Belén. Por el camino, encontraron al rey Herodes, en Jerusalén, quien les pidió que le informasen del lugar concreto donde se hallaba Jesús para poder “adorarle”. En realidad, Herodes temía la llegada del rey de los judíos y quería encontrarlo para asesinarlo. Pero un ángel se apareció a los magos para advertirles y ellos evitaron un nuevo encuentro con Herodes y, de esta manera, la muerte de Jesús. Como consecuencia, Herodes ordenó la matanza de los inocentes, esto es, de todos los niños menores de dos años.

El evangelio de San Mateo poco informa de estos “magos”. Por ejemplo, no menciona su número, pero se interpretó que eran tres debido a que portaban tres presentes (en otras tradiciones se habla de dos o incluso de cuatro o cinco). Otros textos y evangelios apócrifos, así como la transmisión oral popular, fueron aportando nuevos datos y detalles que no estaban en los textos oficiales de la Iglesia Católica.

En la iglesia de San Apolinar el Nuevo de Rávena (Italia), se conserva un mosaico del siglo VI que representa la adoración al niño; sobre las cabezas de los tres magos, vestidos al estilo persa, aparecen los nombres Baltasar, Melchor y Gaspar, por lo que a menudo se atribuye a este cuadro la difusión del nombre de los Reyes.

Posteriormente se les consideró originarios de los tres continentes conocidos hasta entonces, Europa, Asia y África, y se les asignó una edad distinta a cada uno, en representación de las tres edades del hombre.

Pero lo más importante es que esos Reyes Magos sean, más de 2000 años después, los encargados de llenar de magia nuestros hogares una vez al año. Revisada la historia, o la leyenda, os animamos a que nunca perdáis la ilusión de encargar un regalo envuelto con vuestros mejores deseos. Que nunca se acabe la ilusión de los Reyes Magos de Oriente.

Desde Detalles (ayudantes oficiales de sus majestades los Reyes Magos de Oriente), en Alcalá de Henares (Madrid), os deseamos felices Reyes.